Nardo, vetiver y nuez moscada

     Tres días de ceguera y la angustia inoculada en la vena del paciente, el saldo de doce meses dedicados a mi proyecto sin sacar al irresponsable del armario, sin saquear el corazón de alguna crédula en plena crisis existencial…

     “La subvención llegó a tiempo, se informó a la Junta de dirección y el expediente quedó archivado; Clara tomó el vuelo a Bruselas y debe comunicarse contigo para que des el visto bueno al siguiente paso. Volveré mañana a primera hora y traeré al perro. A tu izquierda el teléfono con la rellamada para tu hermana. A la derecha, el mando a distancia y el canal ya seleccionado. De nada…”. Gloria es dominicana, especialista en finanzas y experta submarinista. Me llamo Pierre, francés afincado en Madrid, licenciado con honores en Ciencias Políticas y ocasional reportero de guerra cuando las circunstancias me obligan a ello. “No tener opciones es alucinante, quizás sean mis últimas palabras antes de arrojarme dentro de la taza del inodoro, ¿no te parezco de un infantil irresistible?”. Mientras nos desternillamos, paso el brazo alrededor de su cintura y la arrastro hacia este inútil en que me han convertido. Tan sólo necesito memorizar su perfume para que intuya que deseo fervientemente disculparme. Sé con certeza que aprecia este gesto, al igual que el centenar de féminas que frecuenté como un obseso en bares y aulas. Mas casi a la desesperada, consigue salvarme del ridículo mientras la recreo en mi mente y moldeo su comportamiento en sueños, pues retoma la cordura en su punto de concreción y la entrega en perfecto estado. Todas las becarias llegaron para marchar. Una tras otra cegaron al personal para disolverse en habladurías y motes. Ella incendió el despacho con destellos azabaches y tuvimos bajas por largo tiempo. Conocimos el milagro de la resurrección; cuando su estancia perdió pie en nuestro océano, inventé labores e incentivos, atraje envidias, coseché venganzas, fabulé con su amor, y como suele ocurrir en lances mal planteados, erré. “Nardo, vetiver y nuez moscada. No dejes de venir, no temas despertarme, y si tardara en contestar rompe mis tímpanos.”how-keep-wearing-pieces-spring-222931-1493763322437-main.640x0c

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Acerca de losasesinatosdepeterpan

Siempre espero que el lector reconozca el límite entre el autor y su obra. Jamás creas todo lo que lees, escuchas o imaginas. Ante la aparición de una duda conecta con la respuesta más sencilla, y si no te llena, cuestiona.
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