La dedicatoria sin amor

     ¿Qué cruel misterio envuelve a esta dedicatoria?. Todo aquel que escudriña sus signos, equivoca el mensaje; lo reciben turbio, apocalíptico y maniatado, tan ajeno a la fuente como próximo al olvido. Tres librerías de viejo acunaron el ejemplar con un trato que rayaba en desapego, y cuando en una maniobra casi enemiga fue apilado cual desahuciado, me dejé caer afortunada en una de aquellas tardes sin rumbo. Perdí a mi mascota meses atrás, por lo que buscaba una pertenencia a la deriva, un milagro encapsulado o una coordenada que me permitiera participar en el juego. En ese entonces entrelazaba mi mano con la de un calvo cinco dedos más bajo que yo. Para compensar, el elegido solía exagerar mis fallos, mientras intentaba ganar terreno físico en cada uno de los regresos, pues ante mis acometidas argumentales era costumbre enarbolar un orgullo que le nació retorcido, y marchaba por plazos cada vez más largos fuera de mi vista. Fue minando mi paciencia hasta que una noche de mente preclara, calculé el momento justo del derrame del vaso. Agarré la muy toqueteada mano de aquel señor que besaba a sorbos, y con gusto por el melodrama planteé la imposibilidad de respirar a su lado. Curiosamente atendió a razones mientras echaba de menos algo que mesar, y me aseguró que jamás sería feliz. Me abalancé sobre el pastillero y lo introduje en su bolsillo, la botella de coñac junto al abrigo, la caja de preservativos se deslizó con su inherente suavidad dentro del neceser, y aún hubo tiempo para subastar la colección de vinilos y manipular conciencias.

     14224896_1187816177948223_7318599668667312151_nEl muy canalla entretuvo mi atención en dos cuestiones, que más tarde declaré impropias de mi inteligencia; reconozco que sólo así pudo tomar el ejemplar, pues desde que fue adquirido apenas quise mostrarlo abiertamente ante sus ojos. Todo aquello que yo adoraba pasaba a ser presa fácil del resquemor, y sus actos presagiaban el ultraje sobre el disfrute que me proporcionaba su lectura. Debo agradecer sin embargo, que se tomara el esfuerzo de no cometer faltas y además redondeara la letra, tal y como yo siempre le aconsejé.

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Acerca de losasesinatosdepeterpan

Siempre espero que el lector reconozca el límite entre el autor y su obra. Jamás creas todo lo que lees, escuchas o imaginas. Ante la aparición de una duda conecta con la respuesta más sencilla, y si no te llena, cuestiona.
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